enero 23, 2024
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El vigilante de seguridad que se desvaneció en el partido disputado, en la noche del sábado, entre el Racing Club Ferrol y el Real Oviedo, y que tuvo que ser evacuado en ambulancia al centro hospitalario de referencia, fue dado de alta en torno a las tres y media de la madrugada del sábado al domingo, tras realizarle las pertinentes pruebas médicas y permanecer unas horas en observación.


Pertenece a la empresa Prosegur, que es con la que tiene contratada el club ferrolano la vigilancia de los partidos que se disputan en el campo de A Malata. Todo se ha quedado en un susto, aunque en el fortín de la ría se vivieron momentos de extrema tensión. Corría el minuto 75 del partido, instantes después del segundo tanto carbayón, cuando uno de los vigilantes de seguridad de la zona de la grada de Fondo Norte se desvaneció de forma súbita, cayó al suelo y comenzó a convulsionar, según relatan fuentes oculares.

Los primeros en verlo fueron los recogepelotas, chavales de los equipos de base del Racing, que dieron la voz alarma. Un extremo que propició que la hinchada local y la visitante, situadas en el sector de Fondo Norte, comenzasen a proferir gritos y señales al colegiado cántabro para que interrumpiese el juego, que transitaba en esos momentos por la zona en la que se encontraba tendido el trabajador. Hasta el punto se acercaron miembros del público para interesarse por el estado de salud del afectado.

Los recogepelotas estaban visiblemente afectados por lo sucedido por lo que el propio Ander Cantero, el portero del Racing trató de calmarlos. También la afición racinguista quiso agradecer a la hinchada visitante el gesto y, una vez superado el susto, profirió cánticos de apoyo al cuadro ovetense y los 650 desplazados que aparcaron cualquier rivalidad para centrarse en el estado de salud del trabajador de seguridad.

Momentos de incertidumbre

En A Malata se vivió el que, sin duda, fue el susto de la jornada. La incertidumbre, a tenor del desplome, se instaló en la grada y la gente se acercó a la valla para ver qué ocurría con exactitud. Todavía transcurrieron unos minutos, sin saber qué es lo que acontecía, hasta que finalmente el árbitro  decidió parar el partido.

Según testigos presenciales, el médico de la Cruz Roja,que también acude a los partidos en A Malata, fue el primer facultativo en atender al vigilante, que se había desvanecido pero que nunca perdió la consciencia.

También acudieron al punto Carlos Brage, el médico del Racing, así como Jorge Méndez, el fisioterapeuta del equipo y también los servicios médicos del Real Oviedo. En el primer momento descartaron que se tratase de un ataque al corazón, ya que el varón estaba consciente e incluso fue capaz de identificarse como Isidro. Carecía, no obstante, de sensibilidad en la mano izquierda. Un síntoma que propició que se barajase la posibilidad de que hubiese sufrido un ictus. El vigilante estuvo estabilizado en todo momento y los profesionales sanitarios encargados de prestarle asistencia nunca llegaron a temer por su vida.

En un primer momento se barajó el sacarlo del campo en una camilla hasta la ambulancia, ubicada siempre en los aledaños del estadio tal y como exige la normativa, aunque al final entre los médicos presentes se decidió que lo más adecuado era que entrase la ambulacia al terreno de juego.

Un extremo que demoró el traslado hasta la entrada del vehículo sanitario que ingresó al verde entre diez y doce minutos después del suceso. Accedió al campo por una de las dos puertas que hay en los laterales de la grada de Tribuna, por lo que tuvo que cruzar todo el campo para llegar a donde estaba el vigilante atendido por los médicos. Posteriormente, salió por el mismo sitio por el que había ingresado al terreno de juego .

En este sentido el Racing Club Ferrol asegura que se siguieron todos los protocolos establecidos para este tipo de casos y que fueron los médicos los que fueron tomando las decisiones que, a tenor del estado del afectado, estimaron más adecuadas. 

Sobre el incidente de la jornada, el árbitro del partido Cordero Vega, no reflejó nada en el acta. El apartado de observaciones está vacío, aunque es probable que envíe un anexo para dar cuenta de lo acontecido en el choque disputado en A Malata que, por fortuna, se ha quedado en un susto.