domingo, 29 de marzo de 2020

“A partir del lunes, los trabajadores de actividades no esenciales deberán quedarse en casa”. Así anunció este sábado el presidente del Gobierno


“A partir del lunes, los trabajadores de actividades no esenciales deberán quedarse en casa”. Así anunció este sábado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la nueva vuelta de tuerca a las medidas de confinamiento para acabar la propagación del Covid-19. En el decimoquinto día del estado de alarma decretado por el Gobierno el domingo 15 de marzo y que como mínimo se alargará hasta el sábado día 11 de abril, el Ejecutivo integrado por PSOE y Unidas Podemos endurece las medidas y este domingo el Consejo de Ministros aprobará un permiso retribuido para los trabajadores de actividades no esenciales que deberán permanecer en sus domicilios entre este próximo lunes y hasta el 9 de abril.


Hasta este momento muchos trabajadores seguían desarrollando su actividad laboral con relativa normalidad aunque guardando las medidas de autoprotección establecidas por las autoridades. Así, se podía ver por la calle a jardineros, repartidores y albañiles. Ahora ellos también deberán suspender su trabajo aunque seguirán percibiendo su sueldo. Más tarde, cuando la situación vuelva a la normalidad, deberán devolver las horas no trabajadas a sus empresas.



SERVICIOS ESENCIALES
A partir del lunes únicamente podrán acudir a su puesto de trabajo los empleados de los servicios sanitarios, públicos y privados, farmacias, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, personal de seguridad privada, empleados del sector de la alimentación, del sector energético (repartidores de butano), gasolineras y también los periodistas, a quienes Pedro Sánchez calificó de “servicio esencial”.


La medida venía siendo reclamada con insistencia desde algunos gobiernos autonómicos como Catalunya y Murcia. También el Govern balear solicitó la parada del sector de la construcción. Finalmente el Gobierno ha decidido endurecer el confinamiento.



CALLES VACÍAS
Durante estos 15 días los trabajadores que continuaban con su actividad laboral cotidiana, como conductores del transporte público, taxistas, repartidores, jardineros, albañiles, oficinas de seguros y banca, por citar solo algunos, lo han hecho con temor y expuestos al contagio.

“Te sientes vulnerable”, afirma Daniel, operario de una excavadora que lleva a cabo unos trabajos para la Autoridad Portuaria. “Prefiero que nos manden a casa”, sentencia.

Los empleados que trabajan cara al público, como cajeras de supermercado, auxiliares de farmacia, empleados de banca o estanqueros, procuran guardar la distancia de seguridad aunque no siempre es posible.

Algunos de estos negocios han instalado improvisadas pantallas de metacrilato para protegerse. La gravedad de la situación así lo ha requerido, aunque el temor persiste por más que haya una barrera física de por medio.

Pablo, que regenta un estanco en el centro de Palma, ha reducido el horario de atención al público. “Solo abro por las mañanas. Total, no hay nadie en la calle. La mayoría de clientes vienen pronto”.

Ricardo reparte el butano. Lleva mascarilla, aunque la lleva en la barbilla y no sobre la boca y la nariz. Dice no tener miedo. “Ni lo pienso. De algo hay que morir y tenemos que comer”, afirma resignado.






Por la calle cualquier mañana se ven pocos coches. Algún taxi, los autobuses de la EMT, algún furgón blindado que se detiene ante una farmacia para recoger la recaudación y llevar cambio. A partir del lunes, ya con el horario de verano, el parón todavía será mayor. Todo para detener la propagación del coronavirus que nos ha cambiado la vida.



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