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Piden 18 meses para el vigilante y un auxiliar que expulsaron a una pareja en actitud cariñosa en un centro comercial de Fuenlabrada

La Audiencia de Madrid juzgará el próximo viernes al vigilante de seguridad y a un auxiliar de servicios para los que la Fiscalía pide 18 meses de cárcel por un delito de odio cometido en 2017, cuando presuntamente echaron de un centro comercial de Fuenlabrada a dos chicos que estaban en actitud cariñosa, sin cometer ninguna infracción.

Según ha informado la Fiscalía de Madrid, la Sección Primera de la audiencia madrileña celebrará el 13 de noviembre el juicio por estos hechos contra Iván G.A. y Francisco M.S.M, para cada uno de los cuales solicita esa pena de cárcel, 3.600 euros de multa e inhabilitación durante cinco años para profesión u oficios educativos en ámbitos docentes o deportivos.

Los hechos ocurrieron el 4 de abril de 2017 en el centro comercial Plaza de la Estación de Fuenlabrada, donde el primero prestaba servicio como auxiliar de servicios a cargo del segundo, que era vigilante.

Según el relato fiscal, la tarea de ambos "se limitaba a detectar posibles infracciones y alteraciones del orden en el interior del centro", pudiendo realizar advertencias, pero sobre las siete de la tarde el auxiliar vio a una pareja de hombres "en actitud cariñosa" y comunicó a su superior que acababa de avistar dos “códigos rosa”, en alusión a la orientación sexual de los afectados.

Los hombres estaban “sin alterar el orden ni cometer infracción alguna”, según el Ministerio Público, a pesar de lo cual el vigilante, que veía por las cámaras lo que le contaba el auxiliar, autorizó a este para que les llamara la atención por su comportamiento.

El auxiliar dijo a la pareja que depusiera su actitud de inmediato, dirigiéndose a ellos de forma “hostil” y “humillante” y preguntándoles: "¿Os parece normal lo que estáis haciendo?".

"Lo que hacéis es irrespetuoso, si os vuelvo a ver daros un beso os echo", añadió Iván.

La pareja siguió paseando por el centro comercial y el auxiliar de seguridad con su ronda, hasta que volvieron a coincidir y los dos hombres reprocharon su conducta al vigilante, que les dijo: "Existen unas normas que hay que cumplir, son órdenes que he recibido".

Entonces el auxiliar de seguridad agarró del brazo a uno de ellos, les dijo que les iba a echar y les acompañó hasta la salida del centro comercial, comunicando a su superior que estaba sacando "a los sujetos".

La Fiscalía concluye que "la conducta de los acusados vino determinada por la orientación sexual de los perjudicados, los cuales se sintieron vejados y humillados por el trato recibido". EFE



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