sábado, 14 de marzo de 2020

Mercadona contrata vigilantes de seguridad para controlar los accesos



fuente. Más allá de hacer frente al aumento significativo de la demanda de algunos alimentos ante la alarma por el coronavirus y la necesidad de reponer a toda prisa los estantes que se quedan vacíos de algunos productos, los supermercados aragoneses ya han comenzado a tomar medidas para evitar las acumulaciones en el interior de los establecimientos. Las personas que este sábado se han acercado a algunos centros de Mercadona se han encontrado con vigilantes de seguridad que controlan la entrada y salida de los clientes ante la gran afluencia de público.




Fuentes de la cadena han señalado que esta iniciativa se ha puesto en marcha en toda España para "el control de aforos y aglomeraciones de clientes" y que con ella se pretende, además de cumplir las indicaciones del Ministerio de Sanidad para evitar la propagación del covid-19, "colaborar en racionalizar el miedo".



La gran concurrencia de vehículos a los establecimientos de Mercadona y Alcampo de Utebo , unos de los lugares más habituales de compra sobre todo los sábados, ha obligado a la Guardia Civil a controlar y organizar el tráfico en las proximidades de las instalaciones. Desde el Instituto Armado han apuntado que se trata de una tarea que se enmarca "dentro de la normalidad" siempre que se producen que hay situaciones con una gran aglomeración de coches.


Mientras, las calles de Zaragoza presentan una imagen inusual para un sábado con temperaturas que invitan a pasar la jornada al aire libre. Menos gente por las calles, algunos andando por la acera como si guardaran la distancia de seguridad entre ellos por el coronavirus, y parque cerrados por los que pasean las personas que sacan a sus perros. Contrasta con la de unos supermercados a rebosar. Han vuelto a amanecer con largas filas de espera a la hora de su apertura y se han producido atascos para acceder a los párquines.


El efecto de la declaración de estado de alarma por el covid-19 se deja ver horas después de que el Ayuntamiento de la capital aragonesa decretara el cierre de las zonas infantiles y las terrrazas de bar. Las ganas de acumular alimentos hace que los estantes de algunos productos, como huevos,  verdura fresca, frutas y legumbres, desaparezcan en poco rato. "He bajado a comprar como cualquier sábado, pensando que habría más gente de lo normal, pero no me esperaba encontrar esta situación. Yo mismo he acabado llevándome más cosas de lo que pensaba porque me he contagiado de esta especie de psicosis", explicaba José Ángel Borau, que las 9.10 estaba ya comprando en el Alcampo de Tenor Fleta. 




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