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Los sanitarios de los centros de salud de Salt piden que pongan vigilantes de seguridad a la entrada de los dos ambulatorios


Los sanitarios de los centros de salud de Salt denuncian que trabajan "con miedo" y piden que pongan vigilantes de seguridad a la entrada de los dos ambulatorios



Los trabajadores de los dos centros de atención primaria de Salt (Gironès) han dicho basta. Según ha denunciado la médico y portavoz de los trabajadores, Angie Lladó, en los últimos meses de pandemia los pacientes están “muy crispados” y han recibido amenazas. El último incidente, la gota que ha colmado el vaso, se produjo la semana pasada, cuando una persona toxicómana se puso “muy violenta” porque no le quisieron dar una receta. “Nos amenazó de muerte y después supimos que iba armado con un cutter. Además, se cargó dos vehículos que había aparcados aquí delante, uno de una administrativa y uno del centro de salud, y desde entonces estamos muy asustados. Trabajamos con miedo”, ha subrayado Lladó. 

La situación se ha agravado tanto que incluso hay médicos que pasan consulta con la puerta cerrada con llave. En el caso del centro de salud Jordi Nadal i Fàbregas, tienen siempre puesta una reja metálica en el interior para proteger a las personas que hay en recepción. “Hay gente que viene bajo los efectos de drogas a increparte, los hay que están muy nerviosos o gente que quiere hora para el médico ya y que no se quiere esperar. Están muy enfadados con el sistema y nosotros, que estamos en primera línea, acabamos recibiendo”, ha continuado relatando Lladó, que también asegura que son situaciones que se repiten desde hace meses en los dos centros de atención primaria que hay en Salt.  

Por todo ello, los trabajadores se han concentrado este mediodía con pancartas donde se podía leer “El miedo no es subjetivo” o “No a las agresiones, no a las amenazas y no a la violencia contra los sanitarios” para pedir al departamento de Salud que ponga un vigilante de seguridad en la puerta de cada ambulatorio. 

Sin embargo, la conselleria –según la médico– solo ha puesto encima de la mesa opciones “paliativas”. “Nos proponen que, una vez haya un incidente, denunciemos a la persona, o nos han ofrecido una aplicación de móvil para avisar a la policía. Pero mientras llegan los agentes, ¿qué hacemos con la persona que nos amenaza? Quizás con el tiempo que tardan en llegar ya ha podido hacernos daño”, ha criticado Lladó que, por estos motivos, no cree que las propuestas de Salud aporten ninguna solución. “No se puede dejar entrar a una persona muy violenta en un ambulatorio”, ha sentenciado. 


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