sábado, 9 de junio de 2018

HEMEROTECA: Florencio Groba Prego de vigilante jurado en el corte inglés de Vigo a "Capo" del narcotráfico Gallego



Su currículum delictivo tiene dimensiones internacionales Florencio Groba Prego, el «capo» que cayó el miércoles en la «Operación Manjar», hace tiempo que olvidó su antiguo oficio de vigilante jurado de El Corte Inglés en Vigo. Desde hace más de una década, se dedica de lleno al narcotráfico en su más variadas manifestaciones. Como la mayoría, empezó con el hachís, luego saltó a la cocaína y, por último, a la heroína, que hoy en día parece la modalidad más rentable.


A Florencio Groba nadie le conoce en su Ponteareas natal profesión u oficio legal alguno. Cuando la corresponsal de este periódico en la capital de O Condado trató ayer de buscar referencias del personaje entre sus vecinos, todo el mundo lo identificaba con el narcotráfico. No les faltan motivos.Groba Prego inició su carrera delictiva hace más de una década. El primer tropiezo lo tuvo en la frontera francesa. Le pillaron con más de 100 kilos de hachís e ingresó en la cárcel. No llegó a cumplir toda la condena porque logró fugarse. Cuando regresó a Galicia, hizo algunos negocios con el estradense Tomás Leis Carlés, El Marquesito, que sería sorprendido el 14 de junio de 1995 con cerca de tonelada y media de hachís. Mientras tanto, Florencio se metía de lleno en el negocio de la cocaína, en sociedad con los Servandos de Bueu y el cambadés Laureano González Piñeiro, Pancho el taxista. La banda cayó en marzo de 1993 _Operación Gamba_ con 700 kilos de cocaína.En el juicio celebrado dos años y medio más tarde en la Audiencia Nacional, llegó a reconocer que había puesto dinero para comprar uno de los barcos que intervinieron en la operación y haber acudido a Cambados con Servando Caiño y otros dos acusados a recoger 20 kilos de cocaína en pago a los servicios prestados. En la sentencia, fue condenado a 10 años de cárcel y a una multa de 850 millones como autor de un delito contra la salud pública con el agravante de reincidencia. En 1997 fue acusado de pasar heroína a un compañero interno en la cárcel de Pereiro de Aguiar (Ourense). El fiscal pidió para él nueve años. De estos cargos fue absuelto por la Audiencia de Ourense «por anomalías en la obtención de las pruebas».




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